En no pocas ocasiones sucede que relaciones de pareja de larga duración se resienten y acaban finalizando por agotamiento mental, emocional y/o físico por parte de uno de los dos miembros de la relación de pareja y esto se suele materializar en forma de intentos de escape de ese estado y de la relación en forma de diferentes argumentos. Hay gran variedad de factores que influyen a la hora gestionar individualmente la interacción en las relaciones de pareja pero, uno de los que considero de vital importancia es el factor RESPONSABILIDAD.
Existe una forma de interacción por roles en la relación de pareja que resulta muy disfuncional y ésta es la interacción “PADRE/MADRE – NIÑO/A”. Parece que esto no tiene sentido verdad? pero resulta que ésta es realmente una dinámica que se da y que, en mi experiencia con parejas, he podido ver que es muy repetitiva y frecuente.
En este tipo de forma relacional, influye mucho el modelo de afrontamiento NORMALIZADO en las interacciones que se han dado entre las figuras de apego de cada uno de los miembros, tanto en la interacción entre sí como también entre estas figuras de apego con ellos mismos.
Cuando se lleva a cabo una interacción como la comentada, es normal observar actitudes y conductas de sobreprotección por parte de uno de los dos y, por parte del otro, actitudes y conductas de aprovechamiento, así como estrategias manipulativas dirigidas a la obtención del propio beneficio, sin que se tenga en cuenta las necesidades del otro miembro. Recordemos que estamos hablando de pareja y,… pareja significa un par, es decir, DOS. No puede funcionar a largo plazo de manera constructiva una relación en la que uno de los dos cubre todas sus necesidades y el otro desatiende las propias de manera constante, pues llega un punto en que estas necesidades frustradas superan a la persona por la posible percepción de soledad e insatisfacción derivadas del total abandono de sí misma en pro del otro/a. Este es un momento determinante, el que ocurre al darse cuenta del abandono del sí mismo/a, en que existe una alta probabilidad de escape, justificado con muy diversos argumentos y, consecuentemente, de ruptura de la relación. Por ello, mi consejo es que, si te identificas/ si os identificáis en esta situación (es probable que uno lo haga más que el otro), lo reflexionéis entre vosotros en primer lugar, para saber hasta qué punto ambos estáis decididos a trabajar en ello y, si queréis IMPLICAROS LOS DOS A IGUALES PARTES en este proceso de reconstrucción, basado en la búsqueda de soluciones y también, en el desarrollo y reforzamiento de una forma de interacción alternativa que sea más constructiva para ambos, os pongáis en manos de un profesional de psicología que os inspire la confianza necesaria para poder sentiros en la calma, para poder elaborar y deshacer las dudas y los miedos que podáis tener o que os puedan surgir, pues sólo así os implicaréis, os abriréis y mostraréis de verdad las dificultades que se necesita superar. Recordad que, en el apoyo psicológico, es prioritario esto último que acabo de comentar, pues tiene un componente de vínculo muy importante, tanto que puede resultar decisivo en este proceso para lograr recuperar la satisfacción de ambos miembros de la pareja, y salir esta reforzada.
Quedo a vuestra disposición para cualquier duda o consulta que os pueda surgir a este respecto. Será un placer atenderla de manera individualizada.
Atentamente,
Mónica de Brito

